Las manos que hay detrás de cada comida
La ONG Mary's Meals alimenta cada día a más de tres millones de niños en sus escuelas y convierte en acción el lema del Día Mundial del Hambre de este año: “El fin del hambre está en nuestras manos”.
El hambre no es inevitable. Ese es el mensaje del Día Mundial del Hambre de este año, celebrado bajo el lema “El fin del hambre está en nuestras manos”. Desde hace más de dos décadas, la organización internacional Mary's Meals trabaja con la convicción de que el planeta produce alimentos suficientes para todos y de que ningún niño debería quedarse sin comer en un mundo de abundancia.
Según las últimas estimaciones de Naciones Unidas, la desnutrición mundial empieza disminuir, aunque los avances siguen siendo insuficientes. En todo el mundo, cerca de 43 millones de niños sufren desnutrición aguda, mientras que 78 millones de menores en edad de educación primaria —entre los seis y los once años— no están escolarizados. Solo el 27% de los alumnos de países de renta baja tiene acceso a programas de alimentación escolar.
Gracias a la colaboración de miles de personas, Mary’s Meals sirve cada día comidas nutritivas en escuelas de 16 países de África, Asia, Oriente Próximo y Latinoamérica. Detrás de cada plato están quienes preparan y reparten los alimentos, los docentes que reciben a los alumnos en clase, las familias y comunidades que sostienen el programa en el terreno, las organizaciones locales que lo hacen posible y los donantes de todo el mundo que lo apoyan. A través de Mary’s Meals, muchos niños pueden acudir a la escuela, concentrarse en sus estudios y mirar al futuro con esperanza.
Magnus MacFarlane-Barrow, fundador y director ejecutivo de Mary's Meals, señala:
“Este Día Mundial del Hambre nos recuerda que acabar con esta realidad no es una tarea ajena, sino una responsabilidad compartida. Está en nuestras manos. En Mary’s Meals lo vemos cada día en las muchas manos que hacen posible cada comida: las que recogen leña, remueven las ollas, llenan vasos y platos, recogen donaciones y rezan por nuestro trabajo, todas ellas ayudando a que los niños puedan sentarse en clase y aprender”.
Solo el esfuerzo colectivo puede impulsar un cambio real hacia un mundo sin hambre. Hoy, Mary’s Meals celebra a todos los voluntarios, comunidades, socios y donantes que hacen posible que los niños tengan acceso a alimentos y puedan desarrollar todo su potencial.
En Malawi, Mary's Meals llega a más de una cuarta parte de todos los niños en edad preescolar y de primaria, y miles de voluntarios colaboran para hacerlo posible, cambiando el futuro de la infancia del país. Muchas de las personas involucradas son, en su mayoría, madres y abuelas que afrontan también dificultades para conseguir comida.
En lugares como la escuela primaria de Tafika, mujeres de aldeas cercanas se turnan para preparar la comida de los niños, un ejemplo de cómo funciona el programa sobre el terreno.
Amy Nkola, voluntaria de la escuela de Tafika, explica:
“Preparar comidas es nuestra forma de devolver lo que recibimos. Como padres, nos tranquiliza saber que nuestros hijos comen en la escuela, y los niños y niñas también saben que allí tendrán un plato asegurado. Ahora hay esperanza porque hay alimento, y eso significa también acceso a la educación para ellos”.
Historias similares se repiten en todos los programas de Mary's Meals, donde voluntarios, cocineros locales, organizaciones socias y comunidades trabajan juntos para que los niños puedan acceder a comidas nutritivas y permanecer en la escuela.
Con motivo del Día Mundial del Hambre, Mary's Meals subraya el valor de las acciones sencillas y concretas para combatir la falta de alimentación infantil. Al sumarse a Mary’s Meals, cada persona contribuye a que esta realidad esté, literalmente, en sus manos. Muchas manos trabajando juntas pueden hacerlo posible.