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Haití Cassandre
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El colegio, un lugar seguro en Haití

Cassandre Regnier, de Summits Education, explica cómo las comidas escolares diarias están dando a los niños estabilidad, seguridad y esperanza en medio de un clima creciente de inseguridad y miedo.

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Casi cinco años después del asesinato del expresidente Jovenel Moïse en 2021, la creciente violencia de las bandas, la inestabilidad política y el aumento de la pobreza siguen afectando a la población de Haití. Alrededor del 90% de la capital, Puerto Príncipe, está controlado por bandas y grupos del crimen organizado; más de 1,4 millones de personas han sufrido desplazamientos internos y más de la mitad de la población vive con inseguridad alimentaria aguda.

Hablamos con Cassandre Regnier, subdirectora de Summits Education, uno de nuestros socios en Haití, sobre cómo Summits y Mary’s Meals siguen manteniendo en marcha los programas de alimentación escolar en uno de los países más peligrosos del mundo en estos momentos. 

¿Podrías describir los desafíos a los que se enfrentan los niños y sus familias en las zonas donde trabajáis?

La violencia relacionada con las bandas, el aumento de la pobreza, la inseguridad alimentaria y la falta de acceso a la educación suponen enormes desafíos para los niños y las familias en la región de la Meseta Central, donde desarrollamos el programa de alimentación escolar.

En el último año hemos sufrido un aumento de la actividad de las bandas con carreteras bloqueadas, una inflación creciente y cadenas de suministro cada vez más deterioradas. Algunos días era imposible encontrar combustible. Algunos colegios en los que trabajamos tuvieron que cerrar temporalmente, no porque quisiéramos, sino porque no era seguro mantenerlos abiertos.

Y, aun así, cada día que es posible, los niños siguen yendo al colegio porque creen en la promesa de un futuro mejor.

En marzo de 2025, las bandas atacaron y tomaron el control de Mirebalais, una ciudad de una zona anteriormente pacífica de la Meseta Central desde la que desarrollábamos el programa. A medida que la violencia se extendía, incendiaron infraestructuras públicas, liberaron a 500 presos y mataron a civiles, incluidas dos monjas.

Nuestra sede y el almacén principal tuvieron que cerrar mientras la ciudad quedaba desierta y en pánico. Las familias huyeron en busca de seguridad, incluido nuestro personal, que dejó atrás sus pertenencias, y en algunos casos sus hogares, para refugiarse en localidades cercanas más seguras.

Haití

¿Cómo ha afectado la escalada de violencia al programa de alimentación escolar?

Tras los acontecimientos de marzo de 2025, conseguimos una ubicación temporal y trasladamos las operaciones para garantizar que el programa continuara con la menor interrupción posible, todo ello mientras afrontábamos enormes dificultades personales.

Una vez garantizada la seguridad de nuestro equipo, adoptamos un modelo de distribución híbrido y descentralizamos las operaciones para mantenernos cerca de las escuelas, incluso cuando las carreteras eran peligrosas o las comunicaciones fallaban.

No siempre fue perfecto, pero era nuestra forma de cumplir la promesa hecha a los alumnos, y lo conseguimos.

Actualmente, nos resulta extremadamente difícil hacer llegar alimentos a los niños en sus centros educativos. Cada vez es más complicado encontrar proveedores con la cantidad y calidad necesarias en el momento adecuado. El transporte es arriesgado. Algunas escuelas son inaccesibles por la presencia de bandas, y otras, en las zonas más afectadas, afrontan cierres temporales o incluso prolongados.

Las familias han sido desplazadas y muchas tienen miedo de mandar a sus hijos al colegio.

Haití

¿Cómo ayudan las comidas escolares diarias a los niños en Haití?

Con niveles de hambre y pobreza sin precedentes en Haití, el colapso de las cadenas de suministro hace que a las familias les resulte cada vez más difícil, y caro, comprar alimentos y otros productos básicos.

A pesar de la violencia y la inestabilidad, Summits Education y Mary’s Meals siguen ofreciendo esperanza y futuro a los niños.

Las comidas diarias son esenciales para su salud y bienestar. Representan esperanza, estabilidad y cuidado, y transmiten a las familias que sus hijos importan.

Sabemos que estas comidas son la razón por la que muchos niños acuden a a clase cada día. A menudo, el colegio se convierte en un refugio seguro que evita que los niños se unan a bandas o queden atrapados en la violencia.

Si hablamos con honestidad: para muchas familias, la pregunta ya no es “¿qué comeremos hoy?”, sino “¿comeremos algo?”. Muchos niños viven con un trauma que les hace temer salir de casa, ir a la escuela o enfrentarse a lo que puedan ver u oír en el camino.

Pero hay una realidad clara: una comida diaria es lo que les hace volver, día tras día, a un espacio de educación y protección. Da a los padres un motivo para decir “sí”, y a los niños una razón para intentarlo, concentrarse y seguir creyendo en algo más allá de la supervivencia.

Para terminar, ¿qué mensaje enviarías al mundo para apoyar a Haití?

Si te preguntas si tu apoyo importa, la respuesta es sí: importa mucho.

Tu ayuda no solo proporciona alimentos; significa asistencia escolar, aprendizaje, seguridad y la oportunidad de que una generación crezca y se convierta en los líderes que Haití necesita desesperadamente.

Gracias por apoyar a Haití. Por favor, seguid haciéndolo para que podamos cumplir esta promesa, comida a comida y día a día en el colegio.

 

Los niños de Haití se están quedando sin salidas. Hambrientos y rodeados de violencia, muchos están siendo reclutados por bandas armadas, a cambio de comida.

Las comidas escolares son una tabla de salvación, y con una donación de solo 22 € nos ayudas a proporcionar una nutrición que salva vidas a los niños en un lugar seguro para aprender.

Juntos, comida a comida, podemos devolverles la esperanza de que una vida más allá del caos es posible.

Cassandre Regnier es subdirectora de Summits Education, uno de nuestros socios en Haití, y trabaja para garantizar el éxito del programa de alimentación escolar en la región de la Meseta Central.