La lucha de Elise por la educación en Malawi
Tras el impacto del ciclón y la sequía, Mary’s Meals ofrece un futuro más esperanzador para Elise y su familia.
Elise tiene 14 años y vive en un pueblo rural de Malawi con sus padres, Asiyatu y Joseph, y sus hermanos pequeños Sadik de 10 años y Tiyankhulenji (Tiya) de 8, ambos con discapacidad.
Aunque su pueblo está a solo 10 km de la ciudad de Blantyre, parece estar en otro mundo en cuanto a desarrollo. Su casa no tiene electricidad ni agua corriente, y solo cuentan con una cocina exterior para preparar las comidas, un detalle sencillo pero fundamental en su día a día.
El impacto de la sequía y el clima extremo en las comunidades vulnerables
Cuando los conocimos, Elise y su familia intentaban recuperarse de los terribles efectos del ciclón Freddy, el tercer ciclón tropical que registró más muertes en el hemisferio sur, causó inundaciones repentinas y catastróficas y daños generalizados en viviendas, tierras de cultivo e infraestructuras. Más de 1.200 personas perdieron la vida.
Freddy no fue la única catástrofe que asoló el país ese año. Las sequías provocadas por El Niño, arruinaron la temporada de lluvias 2023/2024 y destruyeron los cultivos de más de un millón de hogares en todo el país, obligando al Presidente a declarar el Estado de Emergencia en 23 de los 28 distritos a principios de 2024.
El ciclón arrasó los cultivos de la familia de Elise (principalmente maíz y yuca), dejándoles con muy poco para cosechar y nada que vender para poder comprar alimentos durante los meses de hambre. Además, les dejó sin semillas ni abono para plantar los cultivos del año siguiente. Con la subida de los precios y la falta de alimentos durante la sequía, las familias se enfrentan a situaciones cada vez más complicadas.
La inseguridad alimentaria aumenta el hambre y la malnutrición
La experiencia de esta familia se refleja en todo el país, ya que se calcula que casi 5,7 millones de personas (el 28% de la población censada) se enfrentan a niveles muy altos de inseguridad alimentaria (fase 3 de la CIF). De hecho, se espera que 416.000 personas se encuentren en niveles de emergencia cercanos a la hambruna (Fase 4 de la CIF) y hasta el 40% de la población se ha visto «afectada por el impacto de El Niño».
La inseguridad alimentaria es especialmente grave entre los niños y las tasas de malnutrición están aumentando mientras las familias luchan por poder permitirse alimentos básicos como el maíz. Las mujeres, y en especial las que viven en zonas rurales, sufren con mayor intensidad las dificultades económicas, ya que a menudo son ellas las que cargan con la responsabilidad de alimentar a sus familias.
El impacto de las recientes catástrofes naturales se ha visto agravado por el aumento de los costes a nivel global, afectando al precio de los alimentos básicos. En noviembre de 2024, la inflación de los alimentos en Malawi era del 33,7%. Otros costes asociados a la producción de alimentos, como el combustible, las semillas y los fertilizantes, también han aumentado de forma generalizada. Los efectos de la escasez de combustible se han extendido también a las cadenas de suministro de alimentos, el transporte y el acceso a la atención sanitaria, incrementando la desigualdad económica y agravando la vulnerabilidad de las poblaciones más marginadas.
La sequía ha provocado malas cosechas y falta de alimentos
En nuestra última visita, estuvimos con Elise en el colegio. A pesar de ser muy trabajadora, la situación que vive en casa esta niña de 14 años le ha pasado factura en sus estudios, y en 2023, suspendió los exámenes del Certificado de Finalización de Estudios Primarios (PLCE). Sin este certificado no puede pasar a secundaria.
En su casa, Asiyatu, madre de Elise nos puso al día: «Hemos conseguido sobrevivir, pero no ha sido fácil. Nuestra única fuente de ingresos es trabajar sin descanso en los campos de los alrededores de nuestro pueblo, pero eso no ha sido suficiente para recuperar todo lo que perdimos en la sequía de 2023. Plantamos un huerto, pero, con la sequía, los cultivos ya no crecen».
La familia de Elise sobrevive normalmente con unos seis sacos de 50 kg de maíz al año, pero debido a las escasas lluvias, en junio de 2024 la familia sólo cosechó alrededor de medio saco.
«Estamos luchando por alimentar a nuestra familia, pero tampoco tendremos suficiente dinero para comprar fertilizante para nuestros cultivos este año», afirma Joseph, padre de Elise.
La alimentación escolar es un salvavidas en Malawi
El único consuelo de la familia es que los tres niños ya van al colegio, donde Mary’s Meals les proporciona a cada uno una comida diaria nutritiva. Allí, inmersos en el aprendizaje y el juego, los tres pueden mantener la esperanza de un futuro mejor a pesar de las dificultades.
«Estamos haciendo todo lo posible para apoyar a Elise, que se está preparando para el examen PLCE de 2025, que le permitirá acceder a la educación secundaria», comenta Asiyatu con una sonrisa. «Soñamos con que llegue muy lejos con su educación porque, si ella tiene éxito, toda la familia tendrá éxito».
Así es la fe en el poder de la educación y el valor esencial y transformador de Mary’s Meals.