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El hambre infantil y el impacto de la sequía en Malawi

El hambre infantil y el impacto de la sequía en Malawi

Los alumnos, la directora del colegio y la jefa de la aldea de Mtusa, en Malawi, cuentan cómo las malas cosechas y la sequía están afectando sus vidas.

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Mary’s Meals empezó recientemente a alimentar en una escuela primaria de la aldea Mtusa, en Malawi. En nuestra visita, la malnutrición era evidente en muchos niños: estómagos abultados asomaban de sus camisas escolares desabrochadas.

No solo los niños en edad escolar pasan hambre en la aldea. Sus hermanos menores y los voluntarios a menudo esperan para ver si queda algo de la comida del programa de alimentación escolar para poder recoger alguna sobra.

En este artículo, escuchamos a los estudiantes Desire y Fatra, que nos cuentan cómo Mary’s Meals les da energía para concentrarse y aprender. También hablamos con la directora Agness Wakili y con la jefa de la aldea Dorothy Sumaili sobre el impacto de la sequía en la inseguridad alimentaria y el hambre en la región.

El hambre infantil y el impacto de la sequía en Malawi

“A menudo me duermo con hambre”

Desire es el menor de cuatro hermanos. Tiene 13 años, es muy pequeño para su edad y está extremadamente delgado. Cuenta: “Conseguir comida es difícil, a menudo me duermo con hambre. Me siento débil y me duele el cuerpo cuando no como. Cuando no había comida en el colegio, temblaba tanto que no podía sujetar el lápiz y me costaba concentrarme. Ahora, la comida me ayuda a concentrarme y tengo energía para ayudar a mi madre en casa.”

Fatra tiene 16 años y vive con sus abuelos, a 5 km de la escuela. Dice: “Los problemas de hambre y falta de comida son muy graves – ayer por la noche no comí nada. La mayoría de los días es igual. Antes de que empezara el programa de alimentación, me quedaba dormida en clase porque tenía mucha hambre. Quiero terminar mi educación y ser gerente de un banco.”

El hambre infantil y el impacto de la sequía en Malawi

“Todas las familias de nuestro distrito pasan hambre”

Agness Wakili, directora del colegio, comenta: “Todas las familias de nuestro distrito pasan hambre. La cosecha será muy pobre por la sequía – la lluvia que hemos tenido estos días no es suficiente. El maíz no sirve y no madurará bien. La gente tuvo que volver a sembrar en diciembre porque no llovió.”

“La gente no come en casa porque no hay comida. Los alumnos vienen a buscar algo para comer y así pueden aprender. Incluso los adultos están hambrientos – los voluntarios comen las sobras de la papilla del fondo de la olla.”

“Hemos visto que aumentó la matriculación gracias a la comida. Todos los niños de aquí están desnutridos y muy hambrientos, pero desde que empezaron a comer en el colegio, están menos enfermos.”

El hambre infantil y el impacto de la sequía en Malawi

“La gente no tiene nada y no hay nada que cosechar”

Dorothy Sumaili es la jefa de la aldea Mtusa. Ella dice: “La situación de hambre afecta a toda la comunidad y todos están preocupados. Este año es muy distinto –2024 fue muy seco, pero pudimos aguantar. Ahora la gente no tiene nada y no hay nada que cosechar. Los costos básicos se han duplicado desde el año pasado. No hay maíz para comprar, aunque tengan dinero.”

“Estoy muy agradecida por la llegada de la comida a finales del año pasado. Es la única comida que los alumnos reciben ahora mismo. No tienen nada hasta el día siguiente en el colegio y no reciben comida los fines de semana. Tengo tres nietos en el colegio y la comida les da energía. Estoy muy agradecida a Mary’s Meals por venir a nuestro colegio y traer comida.”

A pesar de las cosechas fallidas y el hambre generalizado, nuestro programa de alimentación escolar es un salvavidas a los niños y sus familias en Malawi.

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