Nuestro fundador Magnus comparte y nos pone al día sobre un reciente viaje a Francia, y y sobre la gente maravillosa que conoció en su camino. 

Magnus MacFarlane-Barrow
Magnus MacFarlane-Barrow
Mary's Meals founder and CEO

Back to all stories | Posted on 19 Jun 2018 in Blog

Mientras viajo en el autobús desde el Aeropuerto Charles de Gaulle, me siento un poco nervioso, París es nuevo para mí, y no conozco a nadie en la ciudad. Estoy aquí por tres razones: he sido invitado a hablar en una conferencia anual de Medjugorje, Mary’s Meals acaba de registrarse como nuestro más reciente Afiliado Nacional por algunos entusiastas voluntarios, y mi libro acaba de publicarse traducido al francés. Cuando van apareciendo ante mí algunos paisajes parisinos famosos, deseo interiormente recordar los nombres de las personas que estoy a punto de conocer y, con suerte, al menos unas pocas palabras de mi limitado francés del colegio.

Puedo oír una canción flotando hasta el exterior de la pequeña iglesia cuando llego. Al entrar, lo primero que veo es la mesa de Mary’s Meals con montones de nuestros folletos y mi libro en francés. Me abrazan calurosamente Virginia, que ha trabajado tan duramente por arrancar Mary’s Meals Francia, y Annie, que ha hecho posible la publicación del libro y mi asistencia a esta conferencia.

Las siguientes horas son una aluvión de encuentros con montones de gente. Una chica llamada Eli se me acerca y me dice que está muy sorprendida de encontrarme aquí. Me cuenta que es una voluntaria “speaker” de Londres. Ha venido a este evento como miembro del coro ¡y no tenia ni idea de que otros compañeros de Mary’s Meals estaban aquí! Es de Barcelona, igual que Virginia, y las dejo charlando sobre cómo funciona el voluntario “speaker” o el programa comunitario de embajadores en Londres, y cómo esto puede ayudar a extender el mensaje de Mary’s Meals en Francia.

Entonces, un miembro del coro me pide hacerse una foto conmigo. Me cuenta que es maestro en Tuzla, Bosnia central, y que los niños de su colegio están muy ocupados recaudando fondos para Mary’s Meals. Siento una oleada de emoción con este pensamiento – Tuzla es un pueblo al que no he regresado desde los días en que la guerra bramaba allí, y cientos de miles de refugiados traumatizados acampaban alrededor. Nunca me hubiera imaginado por entonces, en medio de tanto horror, que un día estaría teniendo esta conversación en una iglesia de París. ¡Gracias a los niños de Tuzla!

Ya no siento París como un lugar de extraños.

El día siguiente es una nebulosa de entrevistas con los medios, organizadas de forma brillante por el editor del libro. Sufro otro momento de nervios cuando me veo en un plató de TV para una tertulia, con un diminuto auricular en mi oreja para escuchar la traducción de las preguntas del presentador. Tengo un “flashback” horrible sobre un programa en directo de TV que una vez hice en Italia; el presentador hizo su introducción mirando a la cámara, la audiencia en el estudio aplaudió y luego se volvió hacia mí y me hizo la primera pregunta en italiano. Solo el silencio llegó a mis oídos cuando debería haber oído una traducción. Y ahí me quedé señalando mi oreja como un tonto con una sonrisa estúpida en la cara. 

En todo caso, afortunadamente esta vez todo funciona. A la salida del estudio, saludo al siguiente invitado – un anciano sacerdote de Haití. Cuando le pregunto de dónde, no me lo puedo creer cuando me dice que de Hinche – la ciudad en la que estamos basados en Central Plateau y desde donde alimentamos a miles de niños hambrientos cada jornada escolar. Resulta que conoce muy bien a nuestros amigos y socios  allí y ha dedicado su vida a levantar colegios para los niños más pobres de esa área. Intercambiamos a la carrera los datos de contacto y prometo visitarle en mi próxima visita al país.

Mientras el autobús se arrastra en hora punta de tráfico hacia el aeropuerto, y a casa, estoy pensando qué pequeño parece el mundo con Mary’s Meals. Nunca termina de agitarse una hermosa red de relaciones – entre Barcelona, Tuzla, Hinche, Londres, Medjugorje, Dalmally – que unen también pasado y presente.

El Cobertizo Que Alimentó A Un Millón De Niños ya ha salido