La única comida de Abak y Aping en un día normal es un modesto cuenco de maíz y alubias servido por Mary's Meals en su escuela.

Back to all stories | Posted on 17 February 22 in Blog

Para dos niñas preadolescentes en edad de crecer, una comida no es suficiente, pero les da fuerzas para aprender y para ayudar a su abuela en las tareas del hogar. Las niñas fueron abandonadas por sus padres a una edad temprana cuando su padre no pudo mantener a la familia. Empezaron a ir a la escuela el año pasado, cuando Mary's Meals inició allí la alimentación.

"La única comida que recibimos al día es de Mary's Meals", dice Aping, de 12 años, que está en segundo de primaria".

" Esto es lo que nos hizo apuntarnos a la escuela, ya que no tenemos comida en casa".

Su abuela Achiek está débil y mayor, pero hace lo que puede para dar un humilde techo y cariño a las dos niñas, que le ayudan a cultivar verduras en una parcela reducida. Cuando tienen la suerte de recoger una modesta cosecha, venden lo que producen para comprar jabón y sal.

La historia de estas niñas es demasiado común en un país que vive al límite. La violencia constante en Sudán del Sur y los fenómenos climáticos están provocando muchos desplazamientos por el interior del país. Más de la mitad de la población no tiene suficiente comida, y 2,2 millones de niños no pueden ir a la escuela, optando por la supervivencia en lugar de la educación.

La escuela de Abak y Aping sirve Mary's Meals con la ayuda de nuestros socios, la Diócesis de Rumbek, que se aseguran de que haya alimentos para casi 65.000 niños en edad escolar cada día de clase en esta zona de Sudán del Sur.

Por favor, ayúdanos a mantener nuestra promesa a los niños de Sudán del Sur y a llegar al próximo niño hambriento que espera Mary's Meals. Haz un donativo hoy mismo. Juntos podemos cambiar el mañana de un niño.