¿Qué tienen en común dos jóvenes deportistas, algunas monjas que corren y un medallista de oro Olímpico?

En una escuela de primaria llamada Racecourse, en los suburbios de Eldoret, Kenia, hablamos con dos jóvenes con talento, que desean destacar en el mundo del atletismo… con una pequeña ayuda de Mary’s Meals.

Vivian y Víctor, ambos de trece años, viven en el Hogar Nuestra Señora de la Esperanza, dirigido por monjas católicas que alimentan este amor por el deporte y a veces incluso se unen a ellos en la pista de atletismo.

Vivian no puede permitirse unas zapatillas para correr, por lo que entrena descalza. “Esto me  ha fortalecido los pies,” dice. “Corro todos los días después del colegio, como entrenamiento. Corro lo relevos 4x400m y siempre cubro el ultimo tramo. Soy la corredora clave porque soy la mejor.”

Los dos niños son originarios del distrito Marakwet, un área que es la cuna de muchos de los mejores corredores keniatas, incluyendo al doble medallista Olímpico y poseedor del record mundial de los 800 m., David Rudisha.

“La persona que me inspiró es David Rudisha,” dice Víctor. “Le vi correr y me enamoré de este deporte. Siempre veía las medallas que iba ganando, y yo quería ganar alguna también. Si le conociera, le diría: “gracias por hacer a Kenia grande.”

“Mis amigos siempre me animan. Me dicen que corra para que un día puedan verme en la TV y decir: “¡Conozco a ese chico!” Quiero ser corredor de los 3000 metros Me gustan las carreras de larga distancia porque para mí son como una estrategia.”

La comida saciante y nutritiva que Vivian y Víctor reciben cada día en el colegio les da la fuerza para poder llevar sus estudios y las duras sesiones de entrenamiento.

Open quote mark “Mary’s Meals me da energía, sin ella no podría correr. Es esencial. No se puede correr bien sin comida que te dé energía.” Close quote mark
Victor, 13 años

“Mary’s Meals me da energía, sin ella no podría correr. Es esencial. No se puede correr bien sin comida que te dé energía.”

“Nos hace buenos estudiantes.” añade Vivian. “Podemos concentrarnos en clase. Puedo estudiar y tomarme la práctica deportiva en serio. Tengo suficiente energía para las dos cosas.”

La escuela de primaria Racecourse está ubicada en un hipódromo abandonado y algunos de los viejos establos se han convertido en clases, donde Vivian y Víctor reciben sus clases.

“Me encanta la ciencia,” dice Vivian. “Me gusta correr, pero quiero ser doctora. El deporte me puede ayudar a conseguir dinero para estudiar medicina.”

“Me gustan las matemáticas y el Inglés,” añade Víctor. “Si no puedo ser un atleta, consideraría hacer medicina, pero pienso en el atlelismo primero.”

Los jóvenes corredores ya están destacando en las competiciones regionales. Vivian y su equipo fueron segundas en un reciente relevo de 4x400 m, mientras Victor fue oro en 1500 y 3000 m.

La hermana Josephine, una de las monjas del Hogar Nuestra Señora de la Esperanza, está encantada con sus progresos.

Dice: “Es bueno que tengan intereses de este tipo, y Mary’s Meals les ayuda. Estoy muy orgullosa de verles competir. A menudo me uno a ellos si me lo piden, aunque ya soy algo

Gracias a ti, Vivian y Víctor están corriendo hacia un futuro más brillante, y nosotros les deseamos la mejor de las suertes.