Nuevo año escolar, nuevos alumnos, nueva esperanza

Nuestros oficiales de comunicación visitan escuelas en Zambia donde los estudiantes acaban de empezar a recibir las comidas de Mary’s Meals.

Mary Stokes
Mary Stokes
Communications officer, Malawi

Back to all stories | Posted on 23 May 2018 in Zoom Into Zambia

La vista desde la Escuela de Primaria de Uyoba, en el distrito de Mambwe, es idílica. Las hojas verdes y lozanas – todavía húmedas por el aguacero del atardecer – cubren los árboles que rodean la cocina temporal construida detrás de las clases.

Los 942 alumnos inscritos aquí en Uyoba se encuentran entre los 14.606 estudiantes de las 34 escuelas de los distritos de Mambwe y Chipata que empezaron a recibir las comidas de Mary’s Meals en Febrero de 2018. “La situación de hambruna en esta área es severa,” explica el Director, Agnus Mvula. “La comunidad depende del trabajo a destajo (empleo ocasional), y únicamente unas pocas familias con campos sin animales pueden cultivar alimentos.”

En Mambwe la escasez de alimentos es habitual. Situada en un valle, el área es muy vulnerable a las inundaciones durante las copiosas lluvias de la estación húmeda, y su proximidad a un parque nacional supone que los cultivos corren también riesgo por los elefantes y otros animales salvajes. Como resultado, las familias a menudo tienen dificultades para conseguir comida para sus hijos.

En este entorno, la educación es el camino para encontrar un empleo seguro y dejar atrás la pobreza hacia un futuro más brillante. Y la seguridad de una comida nutritiva y caliente cada día en la escuela es clave para atraer a los niños hambrientos a clase.

Ahora, los estudiantes que antes iban al colegio hambrientos se encuentran con que tienen energía para concentrarse en el trabajo duro en clase, tal como lo cuenta Priscilla, de doce años:

Un poco más arriba en la carretera, los alumnos de la Escuela de Primaria Yosefe están también felices por las gachas de avena que comen en su escuela, y nos reciben con danzas y canciones escritas especialmente para nuestra visita.

Aquí, las escasas lluvias han extinguido las expectativas de una buena cosecha, y muchas familias comen solo una vez al día.

“Me siento poderosa y fuerte”, me dice con entusiasmo Eneless, de diez años. “Antes estaba hambrienta, pero ahora, cuando como, me siento bien y puedo aprender”, añade.

De vuelta en Uyoba, mientras el sol sube sobre nuestras cabezas, veo a los últimos alumnos de la tarde recibir su taza de gachas de Mary’s Meals y dirigirse a clase. En los últimos años de su escolarización, estos estudiantes tuvieron que superar considerables obstáculos para llegar donde están, y descubro que estoy bastante conmocionada por su determinación para triunfar.

“La escuela es importante”, me indica Emmanuel, de once años, “porque quiero ser capaz de alcanzar mi meta, y ayudar a mi familia en el futuro.”

Emmanuel tiene razón, la escuela es importante. Y ahora, gracias a Mary’s Meals, puede dejar de preocuparse por un rato de tener suficiente para comer y, en lugar de eso, concentrarse en la pizarra que tiene enfrente.