Trabajo en el campo, baloncesto y tazas de esperanza

Desde Zambia, Olivia nos dice que su primera comida del día es lo más importante para ella.

Cada mañana antes de ir al colegio, Olivia, una niña de 14 años, se levanta temprano para trabajar en el campo que tiene su familia.

Cuando regresa del campo, Olivia ayuda en las tareas de la casa antes de emprender el camino hacia el colegio, que le llevará una hora. Olivia va a la escuela de Primaria Kawambe. Al llegar al colegio, lo primero que hace es tomarse su taza de potaje nutritivo que le sirve Mary´s Meals.

“Me siento muy bien cuando como, porque cuando vuelvo del campo por las mañanas, mi estómago está vacío” nos dice Olivia. “Cuando llego al colegio tengo mucho hambre”.  

“De mayor me gustaría ser profesora”, añade Olivia. “Mi modelo es mi profesora de Kawambe. Mis asignaturas favoritas son Inglés, Matemáticas y Sociales. Me gusta el inglés porque tengo interés en aprender a hablarlo bien”.

Como la mayoría de la gente en esta región de Zambia, los padres de Olivia cultivan el alimento para el consumo familiar en su pequeña porción de tierra. Es una vida bastante precaria. Este año, la familia ya prevé que la cosecha no va a ser buena debido a las escasas lluvias.

Son tiempos difíciles y Olivia solo come una vez al día en su casa. Los fines de semana, sale en busca de algún trabajo remunerado para ganar un poco de dinero y poder comprar algo de jabón para lavar su uniforme. Debido a la dificultad cada vez mayor para conseguir comida, el compromiso de Mary´s Meals de ofrecer una comida nutritiva diaria en el colegio, ofrece una esperanza de vida para niñas como Olivia.

 “La taza de Phala (potaje) me llena de energía,” dice. “Me ayuda a concentrarme”.  

“El colegio es importante, porque cuando termine, seré capaz de valerme por mí misma y ganar dinero suficiente para comprar las cosas necesarias para vivir”.

Gracias a Mary´s Meals, Olivia asiste a clase con el estómago lleno, en lugar de faltar al colegio para trabajar o buscar comer. También, gracias a este alimento diario, tiene energía para poder jugar con sus amigas.

“Mi mejor amiga es Joyce Banda. Ella me ayuda a hacer mis deberes. También jugamos al baloncesto juntas”, dice Olivia.

 “Todavía no juego en el equipo de baloncesto del colegio porque no tengo edad suficiente, pero cuando juego con mis amigas, juego como pibot. Me encanta jugar al baloncesto y también estudiar”.

Gracias por darle a Olivia la oportunidad de disfrutar de su infancia y de aprovechar al máximo su educación.