Marzo 22, 2020

Queridos colaboradores:

Espero que tanto vosotros como vuestras familias os encontréis bien. Siguiendo el correo electrónico que os envié el pasado domingo, he decidido hacerlo de nuevo cada semana por el momento, como una forma más de mantenernos unidos en estas extrañas circunstancias.

Este ha sido un domingo muy emotivo para muchos de nosotros. Hoy, al menos aquí en el Reino Unido, es el Día de la Madre. Como muchos de vosotros, ahora no puedo abrazar a mi madre, aunque me siento muy afortunado porque he podido saludarla por la ventana moviendo mi mano. Este domingo también ha supuesto una experiencia nueva, difícil para muchos de nosotros, ya que no hemos podido reunirnos como de costumbre para celebrar el domingo. Sin embargo, de nuevo me siento afortunado por haber podido ver en directo una misa con toda mi familia desde nuestra casa, y me he sentido muy emocionado y profundamente unido en la oración, a todas las personas del mundo entero, que estaban rezando esta mañana en esta nueva situación. En cierto sentido, ha sido una experiencia más emocionante que lo que normalmente suele ser. Y, como muchas otras experiencias que estoy teniendo estos días, ésta me ha hecho darme cuenta de cuántas cosas he dado por hecho como algo normal y habitual.

Cada día de esta semana ha traído noticias de nuevos

cierres de colegios. Creo que casi todos nosotros vivimos en países donde los
colegios se cierran en un futuro inmediato, y nuestros niños se enfrentan a un
periodo de tiempo lejos de sus amigos y de incertidumbre sobre su futuro. Aquí
en Escocia, hasta ahora, siempre hemos dado por sentado que nuestros hijos
siempre tendrían acceso a unos colegios seguros y a una educación garantizada.
Mientras tanto, el cierre de colegios en los países donde trabajamos ha lanzado
un montón de interrogantes nuevos.  Dado
que nuestra misión consiste en ofrecer un plato de comida nutritiva al día en
el lugar de educación, nuestro enfoque ha sido siempre no ofrecer comidas cuando
los colegios están cerrados, ya sea porque están de vacaciones o porque el
colegio ha sido temporalmente cerrado por otros motivos. Sin embargo, en esas
circunstancias siempre tenemos en consideración las necesidades de los niños
que se encuentran sin colegio y ponderamos si es posible y adecuado algún tipo
de plan de emergencia en esos casos. Por ejemplo, durante la crisis del Ébola
en Liberia, cuando cerraron los colegios, encontramos la forma de mantener el
servicio de comidas en muchas comunidades allí.

Dado que muchos de estos cierres acaban de producirse
(en muchos países los cierres se produjeron ayer mismo) estamos empezando a
considerar algunas situaciones muy complejas y muy cambiantes, aunque, con una
diligencia increíble, algunos de nuestros equipos ya han encontrado formas para
poder seguir alimentando a los niños. Os mantendremos informados de esas ideas
en cuanto podamos compartirlas, esforzándonos en todo momento en buscar el modo
de mantener nuestra promesa a los más pequeños. Nuestro trabajo es un trabajo
de amor; un amor que siempre que haya una manera, quiere avanzar hacia el niño
necesitado.

En los últimos días ha ocurrido otra cosa sorprendente
aquí en Escocía. ¡Ha salido el sol! No lo hemos visto durante mucho tiempo. Y
ahora, de repente, los pájaros han comenzado a cantar y los capullos de las
flores se están abriendo. Después de un largo y oscuro invierno, comienza una
nueva estación. Esto me ha ayudado a recordar que las nuevas estaciones siempre
llegan, eventualmente. Parece que el mundo entero se enfrenta a una época dura,
de gran reto, un largo y duro invierno. Pero todo esto pasará. Nadie sabemos
cuándo ni cómo exactamente, pero una nueva temporada vendrá. Y cuando esto
suceda, los niños necesitarán comer mientras están en el colegio, como siempre
han hecho. Mary’s Meals, hoy y mañana, es más importante que nunca.

Gracias por haber sido una inspiración para mí esta
semana. Me ha dado mucha alegría poder conversar tanto con vosotros sobre cómo
seguir adelante a pesar de todo. De modo que muchas cosas nuevas están sucediendo
en nuestra familia de Mary’s Meals en respuesta a los nuevos retos. Cosas que
me llenan de ilusión y de agradecimiento.

Cuidaros mucho. Que Dios os bendiga,

Magnus