Abril 12, 2020

Queridos colaboradores:

El día de Pascua es desde hace tiempo mi día favorito del año. Como parte de nuestra tradición, a última hora de la noche del sábado se enciende un gran fuego, justo fuera de la puerta del cobertizo (¡nuestra sede global!) y mucha gente se reúne alrededor del sacerdote que enciende una gran vela y nos lleva a todos a una capilla a oscuras, donde luego comenzamos a encender las pequeñas velas de los demás. Este poderoso simbolismo de la luz que supera la oscuridad me conmueve profundamente cada año.

Pienso también en estos días en otros fuegos. Y no sólo los simbólicos. A menudo, si llegas muy temprano a una de las escuelas de África en las que trabajamos, justo cuando el amanecer comienza a aparecer en el cielo, verás niños llegando, cada uno sosteniendo su taza azul y un pequeño palo. Estos palos los traen para los cocineros voluntarios, que empiezan a encender el fuego debajo de las enormes ollas de gachas. Esos pequeños palitos que los niños traen cada mañana son el combustible para el fuego; la contribución crucial del niño a la cocina de la comida cada día. Pero esos fuegos no se encienden estos días, ya que los patios de recreo están vacíos con las escuelas cerradas.

Sin embargo, puedo deciros con alegría muy profunda, ¡qué ya están empezando nuevos fuegos a arder! ¡Nada podría hacerme más feliz, en esta Pascua tan especial, que poder compartir con vosotros buenas noticias! Nuestros fantásticos equipos en muchos de los países donde entregamos esas comidas, a pesar de los cierres de las escuelas, ya han encontrado nuevas formas de seguir alimentando a los niños en sus casas. Trabajando conjuntamente los gobiernos, los líderes de las comunidades y nuestros increíbles voluntarios locales, hemos establecido formas seguras de llevar la comida a los hogares de los niños para que se cocine allí.  Ya hay planes para llegar a cientos de miles de niños por esta vía, y cada día se encuentran nuevas soluciones y ese número está creciendo rápidamente. Y así, los fuegos se seguirán encendiendo para cocinar nuestras gachas después de todo. Y estos fuegos, más pequeños, pero más numerosos, seguirán siendo alimentados por los palitos de los niños.

Llamas y fuego - estos son más que símbolos en la historia de Mary's Meals. Están ardiendo de verdad y demuestran que esta misión - a pesar de toda la incertidumbre que queda, a pesar de todas las cosas fuera de nuestro control que siguen cambiando día a día - no puede extinguirse. Millones de pequeños fuegos caseros cocinarán comidas que ayudarán a mantener el hambre a raya y les dirán a esas familias empobrecidas que no han sido olvidadas - que Mary's Meals siempre, en todas las circunstancias, se esforzará por cumplir nuestra promesa.

Tal vez estos días todos nosotros en la familia de Mary’s Meals podamos identificarnos con estos niños y sus preciosos pequeños palitos. Todos aportamos algo, por humilde que sea, a esta misión - nuestras donaciones, nuestras oraciones y todos nuestros otros pequeños actos de amor - y los añadimos a este fuego que es Mary’s Meals. De esta manera, cada uno de nosotros juega su papel en asegurar que esta misión nuestra arda cada vez con más luz y nunca pueda ser extinguida.

Todavía estoy un poco triste de que el fuego fuera de mi oficina no se haya podido encender esta Pascua, y que muchos de nosotros en todo el mundo hayamos sido privados de celebrar la Resurrección con nuestros amigos y seres queridos como solemos hacerlo.

Pero, suceda lo que suceda ¡Jesús ha Resucitado!

Y por vuestra bondad, miles y miles de los niños más pobres del mundo siguen comiendo.

¡Hay tanto por lo que alegrarnos en esta Pascua! ¡Tanto por lo que estar agradecido!

¡¡¡Feliz Pascua!!!!